Debido a las características de la profesión de fisioterapia, uno de los objetivos de la investigación en este campo es intentar demostrar la eficacia de las diferentes técnicas o métodos de tratamiento que se aplican a los pacientes. Por ello, aunque la mayoría de los estudios publicados en el área de la fisioterapia son observacionales, en los que el investigador no interviene en el curso natural de la enfermedad, patología o condición que se desea estudiar, existe un gran esfuerzo por parte de los fisioterapeutas investigadores en realizar estudios que justifiquen la aplicación, o no, de los diferentes tratamientos a través de los estudios experimentales o cuasiexperimentales.  

Se realizan diversos estudios con la finalidad de conocer si una determinada terapia es más eficaz o no en comparación con un placebo o con algún otro método de tratamiento. Habitualmente, esta eficacia se valora mediante la valoración de diferentes manifestaciones clínicas de la patología que se esté estudiando. Estas manifestaciones clínicas, con frecuencia son, por ejemplo, la intensidad de dolor, el rango articular, la fuerza muscular, además de la funcionalidad, calidad de vida o incluso factores psicológicos como la ansiedad, depresión, catastrofismo o quinesofobia, entre otros. De esta forma, es posible saber si se debe seguir utilizando un determinado método o técnica de tratamiento o, si por el contrario deberíamos rechazarla y dejar de aplicarla a pesar de la resistencia a abandonar una determinada práctica que, en ocasiones, puede haber debido al tiempo, dinero y energía que se ha invertido en ella y que ya no se puede recuperar, falacia de los costes hundidos. Además, en relación a esto, cabe destacar que en fisioterapia el proceso por el que se empieza a utilizar un tratamiento basado en la evidencia es justamente al contrario que en otras disciplinas sanitarias. Por ejemplo, para empezar a utilizar un determinado fármaco, éste debe pasar por diferentes fases en dentro del marco del ensayo clínico con el fin de poner a prueba su seguridad y su eficacia. En fisioterapia, en cambio, primero se aplica una técnica o tratamiento con los pacientes y al comprobar empíricamente que “funciona”, se empieza a utilizar de manera estandarizada y tras esto, comienza el desarrollo de diversos estudios cuya finalidad es demostrar que, efectivamente “funciona”, que es eficaz y que, por tanto, se puede seguir utilizando con mayor confianza. Sin embargo, debemos estar abiertos a la posibilidad de que la evidencia nos muestre que ese método o técnica de tratamiento que hemos puesto a prueba realmente no produce los efectos o mejoras que nosotros esperamos y por tanto debemos abandonar su uso.  

Por otra parte, a pesar de la importancia de que se realicen estudios que ayuden a los profesionales de la fisioterapia a elegir aquellas técnicas más eficaces para disminuir la sintomatología o manifestaciones clínicas de los pacientes y mejorar su calidad de vida, también es necesario saber qué ocurre en otros sistemas del organismo, como el inmune o el endocrino, cuando aplicamos dichas técnicas. Es necesario que se sigan realizando estudios de investigación en los cuales se observen las características fisiológicas que presentan los sujetos, que describan los mecanismos fisiopatológicos o que se encuentran implicados en la enfermedad. Esto nos permitirá conocer, posteriormente, si los diferentes métodos de tratamiento que se utilizan a diario en múltiples consultas de fisioterapia generan cambios a nivel celular o molecular. 

A modo de ejemplo observemos que en un estudio reciente se estudió los niveles séricos de diversas proteínas en pacientes con fibromialgia en comparación con controles sanos tanto antes como después de realizar un protocolo de ejercicio de fuerza durante 15 semanas y los resultados mostraron diferencias entre grupos, tanto antes como después de las 15 semanas de ejercicio. Los autores concluyeron que 15 semanas de ejercicio de fuerza mejoraron varias de las variables clínicas en estos pacientes y que, además el ejercicio parece afectar a los niveles de las proteínas circulantes dirigiéndose hacia una normalización de sus valores (1).  

El conocer cómo afectan los tratamientos de fisioterapia a nivel celular o molecular supone un valor añadido a la práctica de la fisioterapia. Para ello, es importante establecer sinergias entre diferentes profesionales, para que cada integrante de ese equipo multidisciplinar pueda aportar el conocimiento perteneciente a su área de trabajo. 

Loles Sosa Reina

Miembro del Grupo de Investigación Dolor Musculoesquelético y Control Motor de la Universidad Europea

BIBLIOGRAFÍA

  1. Wåhlén K, Yan H, Welinder C, Ernberg M, Kosek E, Mannerkorpi K, Gerdle B, Ghafouri B. Proteomic Investigation in Plasma from Women with Fibromyalgia in Response to a 15-wk Resistance Exercise Intervention. Med Sci Sports Exerc. 2022 Feb 1;54(2):232-246. 

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