“No te dejes llevar por las apariencias……no es el ciervo el que cruza la carretera, es la carretera la que cruza el bosque.”

 

Érase una vez, en un mundo no muy lejano, donde la ciencia tecnológica no solucionaba muchos de los enigmas de la humanidad.

Donde el ensayo/error era la clave del conocimiento.

Donde el entendimiento construía su base en lo filosófico y lo inerte.

Donde la comprensión del ser humano como ser vivo requería de tintes mas bien épicos.

Algo solo reservado para mentes inquietas, perseverantes, brillantes.

Mentes dispuestas a sacrificar una vida por el conocimiento humano para mejorar a todos como especie y garantizar su supervivencia.

Para no olvidar a ninguno, mentes dedicadas a cualquier rama profesional que construye este árbol gigante llamado MEDICINA.

Y, por la parte que le toca a este que escribe, mentes dedicadas al mundo de la FISIOTERAPIA MANUAL.

En ese mundo no tan lejano, érase una vez…  una corriente terapéutica de la terapia manual forjada en un pilar tan importante en el sistema músculo-esquelético como una sarcómera, LA OSTEOPATÍA.

 

Un grupo de mentes brillantes qué, a través del pensamiento, los estudios biomecánicos en cadáveres, las demostraciones funcionales en vivos y las evidencias clínicas con pacientes, desarrolló una serie de leyes y predicciones clínicas que se asentaron con firmeza en las mentes de los profesionales.

Quizás la clave del éxito fueron los beneficios clínicos que son evidentes que existen en el paciente o, el meticuloso entendimiento de la biomecánica del ser humano que llevaron a cabo o, tal vez, que no existiera una corriente terapéutica de tanto impacto en ese mundo no tan lejano.

Sin embargo, para la ciencia, aquel si que es un mundo muy muy lejano.

Gracias a ella, la medicina ha avanzado más en los últimos 50 años que en los 500 anteriores.

Nos ha permitido dejar de realizar hipótesis solo con lo inerte y lo filosófico como pilares de pensamiento, permitiendo entender y comprender al ser humano mediante la demostración científica y empírica y no podemos dejarlo escapar.

Nadie quita la menor brizna de mérito a esas mentes brillantes que nos permitieron formarnos como profesión, nadie rebate casi nada de todo el aporte sobre la biomecánica del sistema músculo- esquelético pero, es hora de salir del pasado y cambiar la perspectiva.

La evidencia científica ha venido para quedarse, se ha implantado como el pilar fundamental de nuestra profesión y no hace amigos.

Es hora de levantarse y demostrar, es hora de argumentar con verdades las hipótesis y no utilizar el costumbrismo como sustento para seguir vivo.

Y si no se demuestran, no hay argumento válido y hay que abandonar, transformarse, reconvertirse y renacer.

Entonces, ¿ por qué no dejamos de vivir en ese mundo no tan lejano?

¿Es sano para nuestra profesión seguir vendiendo hipótesis inciertas?

¿Pensaría lo mismo el paciente si supiera la verdad?

¿Y nosotros mismos? ¿accederíamos a un tratamiento médico basado en la promulga y no en lo empírico?

 

A día de hoy, el ser humano no es un conjunto de células gestionadas por un cerebro, el ser humano es un cerebro que domina un conjunto de células.

El cerebro es el que decide independientemente de lo que quiera el conjunto de células.

No importa si la biomecánica esta mal, si el cerebro no quiere, no duele.

No importa si el músculo está roto, si el cerebro no quiere, no duele.

Incluso no importa si te acaba de amputar las piernas un disparo de mortero, si el cerebro no quiere, no duele.

Está claro entonces que el cerebro domina lo que acontece en el ser humano y por supuesto queda claro que nuestra vía de actuación tiene que ir mas enfocada al cerebro que a ese conjunto de células.

También está claro, que esos cambios los podemos influir mediante la aplicación de todos los conceptos de aquellas mentes brillantes pero hay que cambiar la manera de entenderlo.

Dejar de pensar que un deslizamiento articular, un tratamiento muscular , fascial o “visceral” mejora sólo por un efecto mecánico más que por un efecto neurofisiológico es fundamental.

ANIMATE!! LA CIENCIA QUIERE TENDERTE LA MANO Y TE ESPERA CON LOS “PAPERS” ABIERTOS.

 

No te pide que abandones a esas mentes brillantes que lucharon para hacerte mejor profesional, pero te advierte que si sigues por ese camino no estás en el sendero correcto.

¿Acaso este texto lo estas leyendo en un pergamino?

¿Vas a trabajar en burro?

¿Spotify o gramófono?

 

Seguir a pies juntillas a esas mentes brillantes no te encumbra en el olimpo de la terapia manual, ellos no tenían los medios con los que hoy disponemos, de ahí que muchas de sus hipótesis hayan sido brillantes durante muchos años…..

Tú tienes todos los medios para ser brillante, no practiques la fonomímica de tus mentores……¡¡¡no muevas solo la boca, intenta cantar!!!.

 

Desde la terapia manual, no somos cerrados de mente, abrimos la puerta a todo el que quiera entrar con la verdad científica sin sectarismos ni proclamas, solo pedimos un requisito, que en tu DNI no ponga que vives en un mundo no muy lejano.

“La ciencia es la progresiva aproximación del hombre al mundo real”.

                            -Max Planck –

Andrés Quevedo García.

Fisioterapeuta.

Grupo de Investigación Dolor Músculo- Esquelético y Control Motor.

tmouniversidadeuropea@gmail.com

Un comentario sobre “NUESTRA PROFESIÓN NECESITA EL VAR.

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