La educación en dolor (PNE) ha venido para quedarse. O al menos eso es lo que nos hizo creer a todos la revisión sistemática que Louw y Puentedura publicaron en 2016 (2). Aquellos que llevábamos varios años “hablando” con los pacientes, explicándoles lo que les pasaba, tal y como Butler (no el de la película, el otro) nos había enseñado, celebramos aquel artículo porque confirmaba nuestro trabajo. Desde entonces, y han pasado solo dos años, (pero eso en fisioterapia es una barbaridad), la PNE se ha convertido en parte importante de nuestro trabajo. Hace algunas semanas, en este mismo blog, hablábamos de sus beneficios en pacientes con cáncer (https://ginvestigaciontmo.com/2018/09/06/educacion-en-dolor-en-pacientes-con-cancer/).

 

Hace unos días Traeger y colaboradores publicaban un ensayo clínico (3)sobre los efectos de la PNE en pacientes con dolor lumbar agudo. La conclusión del estudio es que añadir dos horas de PNE en estos casos no mejora el resultado clínico con estos pacientes y afirman que quizás las guías de práctica clínica han corrido demasiado en sus recomendaciones. El estudio, pequeño, pero correcto, nos debería invitar a pensar, a reflexionar. Como fisioterapeutas antes o después nos enfrentaremos a la pregunta sobre si una técnica “funciona”. La respuesta a esa pregunta, en la mayoría de los casos no se puede limitar a un sí o no. Una técnica funciona si se utiliza para aquello que ha sido probada y de la manera que ha sido probada. En el dolor lumbar agudo parece que la educación en dolor no es mejor que el trabajo de terapia manual y la gestión de la sintomatología dolorosa.

 

Pero vayamos un paso más allá. La educación, (y olvidemos aquí la etiqueta “en dolor”) es, al igual que el ejercicio y a diferencia de la terapia manual, una técnica activa. Es decir, necesita de la colaboración del paciente para poder tener resultados. Esta colaboración implica atención, compromiso, disponibilidad por parte del paciente y del terapeuta a una interacción que tenga como consecuencia un cambio en los conocimientos previos, y por tanto en las creencias, del paciente. En definitiva, para conseguir esto necesitamos motivación. Y la motivación no es una respuesta automática. La motivación necesita crearse. Y aquí cobra importancia el concepto de relevancia. Para que la PNE funcione necesitamos que el paciente perciba que lo que le contamos es importante. Robinson y Cormac hicieron ya en el 2016 un estudio cualitativo (4)al respecto.

 

El problema surge cuando como sanitarios decidimos a priori por el paciente.  En algunos casos confundimos lo que es importante para el paciente con lo que es importante para nosotros (el último curso que he hecho). Otras veces pensamos que lo que es importante para el paciente es lo que para nosotros sería importante en esa situación (disminuir el dolor, por ejemplo). La verdad es que lo que es importante para el paciente lo sabe el paciente mejor que nadie. Si conseguimos saber lo que le importa, podremos hacer que la información transmitida durante la PNE sea verdaderamente relevante para él, y de esa manera conseguiremos una motivación y una adherencia que harán que la técnica “funcione”. Lo demás, la mera transmisión de información sin tener en cuenta a la otra persona, se arriesga a tener la respuesta que encabeza este artículo, y que muchas veces los pacientes, por un simple detalle de buena educación no nos dan.

 

Luis Torija

Fisioterapeuta. Miembro del Grupo de Investigación Dolor Musculoesquelético y Control Motor.

tmouniversidadeuropea@gmail.com

Bibliografía:

  1. Butler, R to O’Hara, S. Gone with the wind. Metro-Goldwyn-Mayer. 1939
  2. Louw, A, Zimmey K, Puentedura EJ, Diener I. The efficacy of pain neuroscience education on musculoskeletal pain: A systematic review of the literatura. Physiother Theory Pract. 2016 Jul;32(5):332-55.
  3. Traeger AC et al. Effect of Intensive Patient Education vs Placebo Patient Education on Outcomes in Patients With Acute Low Back Pain: A Randomized Clinical Trial. JAMA Neurol. 2018 Nov 5. doi: 10.1001/jamaneurol.2018.3376
  4. Robinson V, et al., A qualitative exploration of people’s experiences of pain neurophysiological education for chronic pain: The importance of relevance for the individual. Manual Therapy (2015), http://dx.doi.org/10.1016/j.math.2015.10.001

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