“Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar”.

 (William Shakespeare)

 

En pleno siglo XXI, en la era tecnológica, donde los avances nos “facilitan la vida”hasta límites insospechados, donde las preocupaciones del ser humano pasan mas por tener de todo, por ser más que el de al lado, por competir por ver quién tiene más y mejoro, por llevar la última tecnología en el bolsillo, hemos dejado de lado a nuestro gran aliado desde que el Homo Sapiensdeambula por el planeta: EL CEREBRO.

 

En una era donde, la ley del mínimo esfuerzopor facilitación tecnológica toma su mayor esplendor, donde pedimos un bocadillo por Amazon o tenemos las respuestas a todo a golpe de Google, no reparamos en el pensamiento de si todo aquello es beneficioso o perjudicialpara nuestro gran aliado: EL CEREBRO. 

Resulta contradictorio y paradójicopensar que, hemos desarrollado todo este potencial tecnológico gracias a él y, sin embargo, lo estamos conduciendo a la muerte inexorablemente.


Dicha condición de facilitación tecnológica, nos acerca a la comodidad y al bienestar social permitiendo que el ser humano solo se centre en producir más gastando menos pero ¿Realmente nuestro gran aliado está diseñado para esto?.
De un tiempo a esta parte las enfermedades en nuestro sistema nerviosose han multiplicadoexponencialmente y la incidencia en las sociedades urbanas esta empezando a ser preocupante.
Enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o el Alzheimercrecen implacablemente en las sociedades urbanitas, aparecen cada vez a edades mas tempranas y curiosamente nuestro gran aliado (el mismo que enferma) no encuentra las respuestas a tal incremento.

 

Es evidente que las causas de estas enfermedades son de carácter multifactorial,son dependientes de la alimentación, el estrés, el envejecimiento o el sedentarismoy que, su tratamiento aun está por descubrirse.

 

La investigación médica aboga por descubrir una cura a estas enfermedades como siempre desde el punto de vista farmacológico principalmente sin reparar en la cuestión de que nuestro gran aliado no está diseñado para el modus operandi de esta era sino mas bien todo lo contrario.

 

Genéticamente hablando, se habla de que desde que el homo sapiensdeambulaba por el planeta apenas hemos cambiado un 0,001% nuestro componente genéticopor lo que, a pesar de tanto avance, el comportamiento de nuestro cerebro sigue siendo el mismo.

 

Su diseño esta conformado para la supervivencia, el movimiento, el razonamiento mediante la percepción y el estímulo, la creatividad basada en el ensayo/error y no para lo que se utiliza hoy en día, en definitiva lo estamos atrofiando.

 

Si extrapolamos este concepto a otras partes de nuestro cuerpo tenemos clara cual es la solución, ¿Qué solución tiene un músculo atrofiado?, ¿Y un hueso o ligamento? La solución es clara y no pasa precisamente por el tratamiento farmacológico, entonces ¿Por qué no actuamos igual con nuestro gran aliado?, ¿Por qué nos empeñamos en pensar que el cerebro es diferente?

 

Un cerebro tecnológicoes un cerebro atrofiado,un cerebro cómodoes un cerebro atrofiado, un cerebro que solo piensa buscando la solución fuera de él es un cerebro atrofiado.

 

¿Y SI PROBÁRAMOS A TRABAJAR NUESTRO CEREBRO COMO DEBE DE TRABAJAR?

 

¿ENCONTRARÍAMOS BENEFICIOS EN ÉL SI LO FORZÁRAMOS A LOS LÍMITES DEL SAPIENS?

 

Dado que este blog solo busca la divulgación en pequeñas píldoras de conocimiento y , el campo de las enfermedades neurodegenerativas podría llevarnos libros enteros de lectura, hoy abordaremos solo una pequeña parte de este intrincado mundo tan complicado, en concreto , lo referente a la importancia del ejercicio en una enfermedad como el Alzheimer, una enfermedad que se estima afecta a 34 millones de personasen todo el mundo.

 

Sabemos que el Alzheimeres una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a las habilidades cognitivas, la memoria y la conducta, que tiene una esperanza de vida de 4-5 años en el peor de los casos y de 21 años en el mejor de ellos (aunque esto es algo excepcional).

Para establecer un criterio en cuanto a que ejercicio es mejor para el tratamiento de esta enfermedad se realizó un estudio con 76 sujetos con demencia temprana y signos de Alzheimer.

Este estudio examinó un protocolo de 26 semanas de ejercicio aeróbico frente a un grupo control de ejercicio regular no aeróbico basado en estiramientos y ejercicios de fortalecimiento.
El grupo de ejercicio aeróbicotrabajó mas de 150 minutos a la semanacomenzando entre el 40% y el 55% de la frecuencia cardiaca de reserva y progresaban hasta el 60- 75% de la frecuencia cardiaca de reserva.

El grupo de ejercicio no aeróbicotrabajó bajo la premisa de no superar las 100 pulsaciones por minuto.

blogandres sep2018

El análisisde los sujetos se llevó a cabo mediante la evaluación de test para la memoria y la capacidad cognitiva y, resonancia magnética para medir el volumen del hipocampo.

 

Los resultados determinaron qué, se halló una correlación positiva entre la memoria funcional y el volumen del hipocampo, mientras qué, los síntomas depresivos y la función cognitiva se mantuvieron iguales durante las 26 semanas.

 

Las conclusiones del estudio fueron qué, el ejercicio aeróbico ayuda a preservar la capacidad cognitiva y el volumen del hipocampo, un componente vital en la función de la memoria a corto y largo plazo.

 

Este estudio permite abrir un nuevo campo de actuaciónen enfermedades de este tipo, desplazando al tratamiento farmacológico como coadyuvanteen la mejoría de estas patologías neurodegenerativas y no como principal mecanismo de actuación.

 

Así pues, la comunidad médica debería plantearse si el futuro en el tratamiento de estas enfermedades pasa más por volver a ser un sapiens y no tanto por facilitar la vida del paciente en el más y mejor, desde el sofá de casa.

 

Aprendamos otra vez a deambular por el planeta, no dejemos en el “olvido” a nuestro gran aliado: EL CEREBRO.

 

“Conservar algo que me ayude a recordarte sería admitir que te puedo olvidar”.

 (William Shakespeare)

 

 

Andrés Quevedo García.

Fisioterapeuta.

Grupo de Investigación Dolor Músculo- Esquelético y Control Motor.

tmouniversidadeuropea@gmail.com

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