Saber qué busca una persona que se dirige a nosotros permite mejorar nuestro trabajo. Si conocemos las expectativas del paciente, podremos de alguna manera “sintonizarnos” mejor con él. Si además supiésemos que buscan los pacientes en general, esto nos podría permitir mejorar nuestros pasos previos, formación, investigación, tiempo de estudio…

Esta misma pregunta es la que se hicieron McRae y Hancock (2017). Preguntaron a 500 pacientes de fisioterapia en 10 clínicas diferentes de Sídney cómo de importante eran para ellos ciertos aspectos de la práctica clínica de la fisioterapia (tratamiento del dolor, tratamiento de la funcionalidad, diagnóstico, información y educación y por último prevención). Los resultados nos indican que para más del 90% de los pacientes el tratamiento del dolor y de la funcionalidad es “muy” o “extremamente” importante. Hasta aquí, probablemente ninguna sorpresa. Pero el resto de los resultados del estudio australiano me hacen plantearme algunas cosas que me gustaría compartir con vosotros.

El 90% de los pacientes australianos consideran muy o extremadamente importante el aspecto preventivo de la fisioterapia. No tengo muy claro si ese porcentaje se mantendría en España. Mi sensación es que ninguna de las dos partes da tanta importancia a ese aspecto. Sí, es cierto, somos agentes de prevención. Pero si nosotros mismos no nos lo creemos, difícilmente podremos transmitírselo a los pacientes. La Atención Primaria, por ejemplo, es el mejor ejemplo de cómo la prevención (y no solo en fisioterapia) suele pesar menos que la atención secundaria o terciaria, aun sabiendo que cada euro gastado en la primera es mucho más eficiente que los gastados en secundaria y terciaria.

Y si el aspecto de la prevención me llama la atención por su alto valor en el paper australiano, también me sorprende que el 65% y el 68% de la muestra considere respectivamente bastante o extremadamente importante que el fisioterapeuta pueda hacer un diagnóstico o pueda educarles o darles información. Estos valores bajan hasta el 41% y 38% cuando consideraban qué es lo más importante. Es decir, para esos pacientes la educación, o el diagnóstico, pueden ser más o menos importantes, pero claramente mucho menos que el tratamiento del dolor o de la función.

No tiene este post como objetivo defender que esos aspectos (educación, información, diagnóstico) son fundamentales para obtener los otros (disminución del dolor, mejora de la funcionalidad). Más bien la reflexión tendría que ser que nos hace falta escuchar al paciente un poco más. Saber qué es lo que pide. Sin lugar a dudas sería interesante realizar un estudio similar en España. Pero sobre todo podemos, y debemos, preguntar al paciente qué espera de nosotros, sin darlo por supuesto. Colmar esas expectativas ayuda mucho a mejorar la “experiencia del usuario”, y además mejora los resultados clínicos.

Una reflexión final. La muestra australiana era de pacientes que ya acudían a fisioterapia, con lo que eso tiene de sesgo. Imaginemos ese mismo estudio aquí y ampliado a población que acude y que no acude a fisioterapia Si queremos que la población acuda a nosotros por nuestras capacidades diagnósticas, de educación, o de prevención, no basta con que nosotros nos formemos en ellas. Es necesario que sepamos transmitirlas.

Luis Torija

@luistorija

Grupo de Investigación en Dolor Musculoesqueletico y Control Motor

tmouniversidadeuropea@gmail.com

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