Numerosas publicaciones científicas, dan fuerza a la hipótesis de que las mal llamadas “tendinitis” son en realidad un proceso patológico progresivo que en algún momento han tenido un factor desencadenante. Como define Cook (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27127294), éste proceso patológico es un continuum en el que se pueden diferenciar las tendinopatías reactivas de las degenerativas. Las reactivas, más asociadas a eventos traumáticos agudos, presentan todos los signos propios de los procesos inflamatorios. Las degenerativas, se evidencian sucesivamente a las reactivas, es ésta fase en la que se comienzan a observar las primeras alteraciones estructurales del tejido conectivo. Cronológicamente, la evolución no se realiza en una sola dirección si no que, cuando existen factores desencadenantes (esfuerzos agudos, por ejemplo) aparece fase reactiva que puede volver a la degenerativa y viceversa.

Para el correcto tratamiento de las tendinopatías es esencial el correcto diagnóstico. Es importante entender que siempre tenemos que identificar durante la entrevista con el paciente un factor desencadenante relacionado con la carga del tendón. Ya sea por un exceso de entrenamiento o por la falta total de acondicionamiento físico.

No siempre que duele un tendón se debe a una tendinopatía. Hoy sabemos (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/?term=why+my+tendon+hurt) que en determinadas condiciones de sensibilización periférica se pueden producir algunos cambios en el metabolismo de la neurona sensitiva a nivel periférico que desencadenan la aparición de dolor e incluso presencia de sustancias inflamatorias en el medio extracelular post-sináptico. Éste tipo de paciente necesitará un tratamiento más enfocado a normalizar el estado del tejido nervioso.

Si nuestro paciente responde a los 3 items necesarios para establecer el diagnóstico clínico de tendinopatía, es decir, dolor local (a punta de dedo), dolor “ON/OFF” y cambios rutinarios en la carga del tendón (tanto por exceso como por defecto), podemos enfocar nuestro tratamiento a mejorar las condiciones mecánicas del tendón.

¿Cómo podemos mejorar éstas condiciones desde la TMO?

Los factores (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5046962/) que intervienen en la instauración de la tendinopatía pueden ser extrínsecos al paciente, como por ejemplo la actividad física, uso de calzado, gesto deportivo o laboral… pero también pueden ser intrínsecos, son los factores inherentes a la anatomía y a la biomecánica del paciente.

Vamos a ver un ejemplo; imaginemos un paciente que ha sufrido un esguince de tobillo grado II, pero no ha realizado una buena recuperación de las condiciones articulares anteriores a la lesión y además ha estado 20 días con inmovilización de tobillo. A los pocos meses llega a vuestra consulta con una tendinopatía aquílea degenerativa. Podemos plantear como hipótesis inicial que esa disfunción articular además del proceso de inmovilización ha des-acondicionado las propiedades mecánicas del tejido del tendón (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2517314/) . Por ello, ahora cualquier actividad física que hiciese el paciente anterior a la lesión, por ejemplo subir a un tercero sin ascensor, supondrá un exceso de carga en el tendón. La pérdida de condiciones mecánicas por parte del tendón durante el período de inmovilización ha supuesto que el tendón ahora no sea capaz de gestionar correctamente las cargas que recaen sobre él durante las actividades cotidianas de la vida diaria.

Desde el punto de vista de la TMO tendremos que intentar mediante el razonamiento clínico identificar posibles características del movimiento del paciente que puedan estar causando un aumento exagerado de las cargas que recaen sobre el tendón. Éstas características del movimiento alteradas pueden ser disfunciones articulares, alteraciones de control motor, estrategias de movimiento incorrectas…

Actualmente, las estrategias más evidenciadas para la recuperación de las características mecánicas del tendón es la “mecanoterapia”, es decir ejercicio. Según Cook, lo mejor será una exposición gradual a esa carga mecánica que tendrá que recibir el tendón, pero desde la terapia manual, podemos reducir por lo menos las cargas que nacen del incorrecto funcionamiento articular y/o muscular.

Alberto Carlos Muñoz Fernandez

Grupo de investigación en Dolor Musculoesqueletico y Control Motor

tmouniversidadeuropea@gmail.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s